democracia ciudadana

19-J: Contra el pacto del euro. Democracia real en Europa ¡ya!

A finales de marzo los jefes de Estado o de Gobierno de la zona euro más otros seis países (Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía) suscribieron un acuerdo con el que decían que trataban de hacer frente a la crisis y al problema de deuda que se había generado en Europa. En su virtud, establecieron una serie de obligaciones comunes y el compromiso de que los diferentes gobiernos aplicarán las medidas económicas oportunas para hacerlas efectivas. El acuerdo ha sido conocido como Pacto del Euro e implica que todas las medidas que lleve consigo habrán de sujetarse a las recomendaciones que establezca la Comisión Europea, la cual, además, actuará como principal supervisor y evaluador en su aplicación y desarrollo.

El objetivo general del Pacto según sus firmantes

Los firmantes del Pacto afirman que su objetivo general es hacer frente a la deuda incrementando la competitividad de la zona euro, es decir, facilitando la presencia comercial de las empresas de los países que utilizan el euro en los mercados mundiales.

Para lograr ese objetivo el pacto ha establecido cuatro pilares que deberían marcar las líneas principales de actuación económica por parte de los gobiernos nacionales.

El primer pilar del Pacto: impulsar la competitividad

El primer pilar para alcanzar ese objetivo general es el impulso de la competitividad, y los firmantes del Pacto entienden que eso solo se puede lograr bajando los precios y que estos, a su vez, solo se reducen si bajan los salarios. Para ello, se establece la necesidad de controlar los llamados costes laborales unitarios.

Puesto que estos últimos son el resultado de dividir los salarios nominales por la productividad, para bajarlos o se reducen los salarios nominales (el numerador) o se aumenta la productividad (el denominador).

El Pacto propone medidas en ambos sentidos.

Para bajar los salarios nominales recomienda reformas como las siguientes (Los entrecomillados son citas textuales del Pacto que se puede leer en:http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/120310.pdf):

-“Revisión de los acuerdos de fijación de salarios”, para restringir sus posibles subidas.

– “Revisión del nivel de centralización del proceso de negociación” para reducir el poder negociador de los trabajadores y así evitar que puedan presionar al alza los salarios al defender su capacidad de compra. Como es bien sabido, cuanto más centralizado esté un sistema de negociación colectiva más trabajadores participen en la negociación y, por tanto, más fuerza tienen. Por el contrario, cuanto más descentralizada sea la negociación (como quieren los líderes neoliberales europeos), más difícil resulta a los trabajadores defender sus derechos o conseguir salarios más elevados: si se negocia a nivel estatal, por ejemplo, los trabajadores pueden tener gran fuerza de negociación pero si se negocia a título personal, no tendrán ninguna. Los firmantes del Pacto proponen esta revisión para que se pueda ir descentralizando la negociación porque saben que así bajarán los salarios, que es lo que buscan.

– “Garantía de que la fijación de salarios en el sector público contribuye a los esfuerzos de competitividad en el sector privado”. Es decir, que los sueldos de los trabajadores públicos se reduzcan para que no sirvan de referencia al alza a los trabajadores del sector privado.

Es evidente que todas estas medidas del Pacto solo están encaminadas a disminuir los salarios, bien de forma inmediata (rebajándolos directamente) bien de forma indirecta (reduciendo la capacidad de negociación de los sindicatos y rebajando los salarios públicos que funcionan como referencia para los salarios privados).

Por tanto, podemos afirmar que el Pacto apuesta por un tipo de competitividad doblemente empobrecedora. Por un lado,  porque no la basa en mejorar la calidad o el valor de los productos que ofrecen las empresas europeas sino en igualar a la baja los salarios europeos con el resto de economías del mundo reduciendo, por tanto, los ingresos de la inmensa mayoría de la población y empobreciendo a los trabajadores europeos. El Pacto del Euro es un pacto contra los …

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Mesas y 15-M: una propuesta de acción

El movimiento DRY-15M está desbordando a todos los actores. Al mismo tiempo está creando un campo político y social en que coexisten muchos actores. Varios de ellos tienen objetivos semejantes o que pueden llegar a converger en un futuro más o menos inmediato. Otros, sin embargo, tienen objetivos o “rumbos” que, partiendo de planteamiento hoy comunes (oposición al turnismo político y la corrupción, oposición a los banqueros etc.) pueden evolucionar hacia objetivos opuestos. Esto no es nuevo. Así, la Tea Party norteamericana surgió de la rabia justificada contra el rescate de Wall Street con dinero público. Sin embargo, la ausencia de organizaciones de izquierda en el panorama político norteamericano provocó que esta rabia se canalizara hacia una impugnación de cualquier forma de intervención estatal, incluida aquella a favor de los pobres y de las víctimas  más débiles del neoliberalismo.

Esto demuestra dos cosas. Una: que los consensos previos nacidos de una coyuntura puntual pueden llevar a caminos distintos. Dos: que sólo la acción coordinada de ciertas partes del movimiento dentro del movimiento puede acabar decidiendo su naturaleza a medio plazo. Quien adopte una actitud pasiva se convertirá en el objeto de las decisiones de los que adoptan una actitud activa. Es  un campo de lucha como otro cualquiera.

Estamos, por tanto, en un cruce de caminos. Por un lado hay tendencias que apuntan a convertír el movimiento en una oposición a la política sin más, es decir, a las posiciones defendidas por los círculos de la derecha , de la ultraderecha y de lo que algunos llaman con un poco de mala intención el “anarquismo burgués” (“fumo porros y lo que quiero es que “los políticos“ y el “Estado” me dejen en paz”)  En Madrid el grueso del movimiento no comparte este punto de vista, lo cual no quiere decir que no puedan ser arrastrados hacia él. Coy nos informa desde Murcia de que esta  posibilidad está muy viva por ahí. Resulta ingenuo pensar que un movimiento de tanta relevancia en pleno colapso de los pactos de la transición es dejado a su albedrío por los que toman las grandes decisiones. Esto no es abrazar una teoría de la conspiración, es mantener los ojos abiertos.

Es verdad, hemos perdido uno o dos meses de tiempo desde febrero. Esto es achacabe a nosotros mismos, probablemente a una parte de los que estamos intentando coordinar (o promover) todo esto. Sin embargo,  el 15-M les ha sorprendido y desbordado a todos, incluso a la gente que puso en marcha el DRY. Pero hay que dejar dos o tres cosas claras puesto que simplemente son ciertas.

A.) A nuestra asamblea de febrero acudió una buena parte de los iniciadores del movimiento DRY. Algunos de sus “dirigentes” se remiten aún a dicha asamblea como un hito importante en su propia evolución.

B.) En algunas provincias como Murcia miembros de las mesas han sido sus impulsores desde el principio. Nuestro apoyo a la iniciativa ha sido muy bien recibido por sus organizadores iniciales algunos de los cuales nos están pidiendo nuestra colaboración para darle al movimiento más coherencia.

C.) No somos nada a parte del 15-M sino que formamos parte de él. Esto no quiere decir que adoptemos una posición pasiva dentro de él.

Otra cosa: simplemente no es cierto –así me informa una de las personas que han estado desde la hora cero en esto- que haya una especie de estrategia diseñada a priori que luego “salió bien”. El movimiento está lleno de contingencias desde el principio y así seguirá siendo probablemente. Los medios han contribuido poderosamente a amplificar algunas se sus partes y a silenciar otras. Por ejemplo, lo de “Spanish Revolution” puede ser un slogan acertado, pero desde luego no ha sido lanzado por los que iniciaron el movimiento. No pasa nada pero hay que recordar que las “revoluciones naranjas” también son “revoluciones”. El compañero  Benjamín Balboa acaba de publicar un …

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Ahora, más que nunca, se necesitan políticas de pleno empleo

En un momento en que el desempleo es la mayor característica de los mercados laborales de la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, es sorprendente (aunque predecible) que nadie hable de la necesidad de desarrollar políticas de pleno empleo. Parece como si la crisis económica y financiera hubiera eliminado completamente cualquier inquietud sobre la necesidad de que el Estado (que incluye tanto el central como el autonómico y el municipal) intervenga en la economía para producir ocupación y alcanzar el pleno empleo. Nadie habla, ni en los círculos financieros y económicos ni en los mayores fórums mediáticos y políticos del país, de la necesidad de políticas que produzcan pleno empleo. De lo que sí se habla, en cambio, es de facilitar la destrucción de empleo a partir de reformas laborales que permiten mayor flexibilidad laboral y facilitan el despido. De esta manera, el Estado está aprobando leyes que facilitan tal despido, a la vez que está destruyendo empleo público (en teoría para reducir el gasto público y con ello reducir el déficit público).

Esta situación, repito de nuevo, es predecible. Aclaro esto porque en los debates de política económica se habla con excesiva frecuencia de que los resultados de la aplicación de tales políticas públicas, que están logrando resultados opuestos a lo que en teoría persiguen (todas las reformas laborales realizadas durante la crisis se presentaron retóricamente como necesarias para disminuir el desempleo), se deben a la incompetencia de las autoridades públicas o a su insuficiencia, argumento este último repetido por los economistas neoliberales que dominan los medios de mayor difusión en España, que proponen reformas y recortes todavía más radicales.

No es incompetencia (sin negar que ella también exista), sino diseño. Estas políticas estaban destinadas a incrementar el desempleo, en parte para forzar el descenso del salario. Y así lo han estado consiguiendo. Lo último que tales autoridades públicas desean es crear empleo y todavía menos alcanzar pleno empleo. Uno de los economistas más brillantes que hubo en el siglo XX, Michal Kalecki, lo escribió muy claro en un libro que significativamente lleva el título de ‘Aspectos Políticos del Pleno Empleo’. Fue de los pocos economistas que analizó las políticas económicas dentro del contexto político que las determinan. La ausencia de este tipo de análisis explica que hoy se centre el debate en Europa sobre la viabilidad del euro, asumiendo que el euro puede desaparecer por propia lógica económica, sin percatarse de que la creación, existencia y mantenimiento de tal moneda respondieron a las coordenadas de poder existentes en Europa y, muy en especial, al capital financiero alemán, para el cual el euro le está siendo sumamente beneficioso, utilizando sus instrumentos, como el Banco Central Europeo, para alcanzar sus objetivos (ver mi artículo “El euro no tiene problemas, las clases populares sí”. Público 24.08.12). Y uno de sus objetivos ha sido controlar la inflación, a costa del crecimiento de desempleo. El elevado desempleo existe porque así ha estado diseñado en un proyecto altamente exitoso pues están consiguiendo lo que querían.

Y el hecho de que no se hable de políticas de pleno empleo en los mayores círculos mediáticos del país (y por lo tanto tampoco en los mayores fórums políticos) se debe precisamente al enorme poder que el capital financiero (la Banca, las compañías de seguros y las empresas financieras de alto riesgo, entre otras, definidas y analizadas por Juan Torres y por mí en nuestro libro “Los Amos del Mundo” de próxima publicación) tiene sobre las instituciones llamadas representativas. El control de la inflación a través de las políticas de austeridad, incluyendo reducción de salarios y gasto público, creación de desempleo (disminuyendo así la demanda y el crecimiento económico) es el objetivo del proyecto neoliberal presentado como el único posible. De ahí que el desempleo aumentara y el crecimiento de la economía productiva disminuyera en el promedio de los países de la …

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En defensa de la democracia ciudadana y de los derechos sociales: No al “Pacto por el Euro”

En la reunión del Consejo Europeo celebrado los días 24 y 25 de marzo en Bruselas que preside Herman Van Rompuy y del cual forman parte los Jefes de estado o presidentes de gobierno de los estados miembros de la UE se aprobó en sus conclusiones el llamado “Pacto por el euro plus. Refuerzo de la coordinación de la política económica a favor de la competitividad y la convergencia”. Se puede consultar en la siguiente dirección de la web del consejo europeo:

http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/120310.pdf

El cumplimiento de los compromisos del Pacto será supervisado anualmente por los jefes de estado o de gobierno, basándose en un informe elaborado por la Comisión Europea.

Entre los objetivos para el impulso de la competitividad  se evaluará si los salarios evolucionan de acuerdo a la productividad. Para garantizar este objetivo se establecen medidas como la revisión de los acuerdos de fijación de salario, nivel de centralización de la negociación  y mecanismos de indexación de los salarios. Se exige garantizar que la fijación de los salarios en el sector público contribuya al esfuerzo de competitividad en el sector privado (en otras palabras que se moderarán, congelarán o recortarán los salarios del sector público para ejemplo y referencia en el privado).

Con la excusa de impulsar el empleo se plantea emprender reformas del mercado laboral para fomentar la “flexiseguridad”, reducir el trabajo no declarado y aumentar la tasa de actividad…Se establece “reducir la presión impositiva sobre las rentas del trabajo” manteniendo los ingresos fiscales globales (es decir, ceder a la vieja aspiración de la patronal de reducir las cotizaciones empresariales a la seguridad social, que es salario indirecto,  y proseguir con los incrementos del IVA…)

Incrementar la “sostenibilidad de las finanzas públicas” vinculando mediante indicadores los niveles de deuda “sostenible” con las políticas y gasto en pensiones, sistema atención sanitaria y prestaciones sociales (aquí entra todo, gastos en educación, prestaciones desempleo, prestaciones sociales de todo tipo…).

Es decir, si el indicador establece que la deuda soberana o la deuda global pública-privada supera un determinado límite, los gobiernos deberán corregirla mediante la reducción de los gastos sociales, en pensiones, gastos de salud, educación, etc. En ningún caso se establece garantizar la sostenibilidad de la deuda a través del recorte del gasto militar, o introduciendo mecanismos de ingresos a través de políticas fiscales progresistas. El recetario neoliberal se refuerza con especial saña para aquellos países con mayor deuda, déficit, y en consecuencia más expuestos a la crisis y la presión especulativa.

Para atar más la aplicación de estas directrices se establece que los Estados miembros deben traducir en la legislación nacional, de manera vinculante, sólida y duradera,  las normas presupuestarias de la UE establecidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Aunque se deja a cada país elegir la fórmula exacta sobre este mecanismo de disciplina la Comisión se asegurará que es compatible con la normativa de la UE y puede apoyarse.

Salvo la alusión genérica a que se “prestará atención” a la coordinación de la política tributaria y al desarrollo de una base tributaria común del impuesto sobre sociedades  (conociéndoles tratarán de unificar a la baja tal impuesto), no existe ninguna medida para avanzar hacia un Estado europeo  digno de tal nombre, es decir un presupuesto  con capacidad de redistribuir la riqueza y compensar la desigual económica entre estados, una Hacienda o tesoro a la altura de las necesidades capaz de establecer una política de financiación de la economía europea mediante los llamados eurobonos, y un Parlamento europeo con pleno poder legislativo y control real de la acción de gobierno europeo, etc. Ninguna mención a los objetivos de una fiscalidad común progresista, garantizar un salario mínimo  en base a la media de la UE-15,  una política común de bienestar social con tendencia al alza,  las 32 horas semanales  para repartir el trabajo y reducir el desempleo, etc.

Las consecuencias del  “pacto por el euro plus” sobre las …

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La democracia no es un peligro, sino la condición de partida para salir de la crisis

Comunicado de las Mesas de Convergencia ante el anuncio de referéndum en Grecia.

La reacción de los dirigentes políticos neoliberales, de los poderes económicos y de la mayoría los medios de comunicación ante el anuncio de un próximo referéndum en Grecia para que el pueblo soberano decida si acepta o no las políticas y condiciones que le viene imponiendo la Europa al servicio de los bancos y los mercados ha dejado al descubierto sus vergüenzas sin posibilidad alguna de disimulo.

Después de que los bancos hayan arruinado al planeta, después de que hayan provocado el destrozo del sistema financiero y la caída de la actividad generando millones de parados y excluidos, después de que se hayan destinado billones de euros para salvar a quienes se han comportado como lo que son, verdaderos delincuentes, ahora resulta que el problrma que tiene Europa es que el pueblo griego decida sobre su futuro y sobre su vida.

La situación y las desvergüenza con que se está afrontando la propuesta del presidente griego obliga a tomar partido y a denunciar este nuevo atentando a los derechos y al bienestar de los pueblos.

¿Acaso sería peligroso el pronuniciamiento del pueblo si las políticas que se proponen fueran, como dicen, tan favorables a su bienestar? ¿Alguien las pondría en cuestión votando en contra si se estuvieran manifestando como verdaderas soluciones a la crisis? ¿el pueblo griego votaría en contra de las medidas de austeridad y renuncia a los derechos si se hubieran manifestado como auténticamente eficaces para resolver sus problemas?

Nadie debe engañarse. El problema no es que se pronuncie el pueblo sino que las medidas que se están tomando nos socialmente insostenibles y económicamente ineficaces. No resuelven los problemas económicos y están creando mas desigualdad, más insatisfacción y un agravamiento de los conflictos sociales.

La reacción de los dirigentes y los poderes ante un simple anuncio de referéndum es como reconocer explícitamente que las políticas que se vienen aplicando son contrarias a los intereses de las gentes de cualquier condición, salvo a los de los banqueros y propietarios del gran capital. Solo por eso evitan que los pueblos se pronuncien, como en España con la reforma constitucional.

Y demuestra igualmente que el capitalismo en el que estamos viviendo es cada vez más manifiestamente incompatible con la democracia en su expresión más sencilla, la que significa darle la voz al pueblo cuando se trata de tomar decisiones que afectan a sus condiciones de vida. Lo que significa, ni más ni menos, que los mercados imponen una auténtica dictadura ante la que es preciso rebelarse por dignidad y sentido de la supervivencia.

La Promotora estatal de mesas ciudadanas de convergencia y acción no solo considera positivo que se haya hecho la propuesta de referéndum en Grecia sino que creemos que se debe extender a todos los países europeos. Por eso llamamos a la ciudadanía de todas las sensibilidades, creencias, ideologías y posiciones políticas para defender su derecho a decidir y rechazar las imposiciones que les vienen haciendo los poderes financieros en su propio provecho y que en lugar de salir de la crisis lo que están provocando es llevarnos a otra recesión y a nuevos y más graves problemas económicos y sociales.

Y con este motivo llamamos a partidos, organizaciones sindicales, movimientos sindicales y personas de todo tipo y condición pero simplemente dispuestos a no renunciar a sus derechos civiles, políticos y económicos a organizarse unitariamente para reclamar también en España la apertura de un debate plural y democrático en todos los medios de comunicación y la realización de consultas al pueblo antes de tomar las decisiones económicas tan lesivas que se viene tomando.

Promotora Estatal de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción
Noviembre 2011…

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